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"Vivir sin leer es peligroso, porque obliga a conformarse con la vida"
Michel Houellebecq




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domingo, 20 de octubre de 2024

#lacosapoética/92

Westerham (Reino Unido), 1962


FERNANDO BOTERORetrato familiar (Colección particular)



LA POESÍA

La poesía de una madre que grita en un balcón
llamando a sus hijos a la cena.
La poesía de una radio que suena al otro lado
de una ventana apenas entreabierta.
La poesía de un mendigo inclinado ante una gorra
en las baldosas, en espera de limosna.
La poesía de un charco agostado entre las piedras.
La poesía de una mujer que se levanta de la cama
buscando a tientas el sujetador en la penumbra.
La poesía de un perro que se estira
bostezando en una alfombra.
La poesía de un televisor con el volumen silenciado
mientras suena música y los cuerpos se enajenan.
La poesía de una calle a media tarde
en cuyo extremo hay un boquete de luz que se proyecta
sobre el mar, atravesado por los tumbos de un borracho.
La poesía de una voz en el teléfono.
La poesía de un autobús que remonta la avenida
lleno de gente ensimismada.
La poesía de un viejo vagabundo desdentado
apurando un cartón de vino en la escalinata de una iglesia.
La poesía de una mancha de aceite en una acera.
La poesía de un hombre gordo que se agacha
con un cigarrillo entre los labios
para atarse los zapatos al fondo de la barra.
La poesía de una anciana que se arregla el maquillaje
en un espejo.
La poesía de unas manos que casi no son mías
tanteando (¿tonteando?) en el teclado…

Toda esta poesía que nunca cabe en un poema.

                        De Toda esta poesía en  Obra poética completa. Tomo II: 1994-1998. Editorial: Renacimiento. 




JOAN MANUEL SERRAT - No hago otra cosa que pensar en ti

sábado, 18 de noviembre de 2023

#lacosapoética/24


(Medellín, Colombia, 1924 - 1989)

FERNANDO BOTERO - Tres mujeres bebiendo (2006)


AMISTAD

Amistad es lo mismo que una mano
que en otra mano apoya su fatiga
y siente que el cansancio se mitiga
y el camino se vuelve más humano.

El amigo sincero es el hermano
claro y elemental como la espiga,
como el pan, como el sol, como la hormiga
que confunde la miel con el verano.

Grande riqueza, dulce compañía
es la del ser que llega con el día
y aclara nuestras noches interiores.

Fuente de convivencia, de ternura,
es la amistad que crece y se madura
en medio de alegrías y dolores.



PASTORA SOLER - Amigas

domingo, 17 de septiembre de 2023

#lacosapoética/6


(Almería, 1962)
XXXII Premio Loewe 2020



FERNANDO BOTERO - Maternidad (La Gorda o La Muyerona)
Plaza de la Escandalera, Oviedo


GENERACIÓN NOCILLA

Mi infancia son recuerdos
de un vaso de Nocilla.
Unas ondas viscosas de cacao,
la miga que resbala hacia el eje del libro.
(Mi abuela me advertía
que era bueno leer, que era muy bueno,
pero sin duda hablar también lo era).

Las tardes eran hondas, colosales,
muchísimo más duras
de lo que nunca habremos confesado.
La crisálida guarda cuerpos blandos.
Al salir, ya escudados, esperaba el futuro,
producto paralelo —qué ironía—
de calorías huecas,
indigesto y opaco,
industrial y marrón.

                                    De La siesta de Epicuro, en Las sirenas de abajo. Poesía reunida (1982-2022). Ed. ACANTILADO, Barcelona, 2023



BEBO VALDÉS - El bodeguero

domingo, 16 de enero de 2022

#poesíasoloenfinde/64

(1982-1938)



Fernando BoteroPic-Nic (1988) 


 XLVI

La tarde cocinera se detiene
ante la mesa donde tú comiste;
y muerta de hambre tu memoria viene
sin probar ni agua, de lo puro triste.

      Mas, como siempre, tu humildad se aviene
a que le brinden la bondad más triste.
Y no quieres gustar, que ves quien viene
filialmente a la mesa en que comiste.

      La tarde cocinera te suplica
y te llora en su delantal que aún sórdido
nos empieza a querer de oírnos tanto.

      Yo hago esfuerzos también; porque no hay
valor para servirse de estas aves.
Ah! qué nos vamos a servir ya nada.

                                De Trilce (1922) en Obra poética completa, Alianza Editorial, 1983



Vainica Doble y Joaquín Sabina - Con las manos en la masa




viernes, 2 de julio de 2021

#poesíasiempre/99

Oviedo, 1982
Premio Adonáis, 2007


Fernando Botero - Hermanas (1969-2005)



 Imitación de Wislawa 

Mis hermanas no escriben poesía,
mis hermanas no leen los periódicos
ni se ponen sombreros
ni saben a las cinco de la tarde
que son las cinco de la tarde.
Yo no soy Wislawa Szymborska,
no soy Marina Tsvietáieva
y no soy Hölderlin.
No soy ninguno de los tres
y no quisiera ser los tres a la vez.
Mis vecinos no saben que escribo,
les agradezco que no lo sepan.
No lo saben y no me leen
y a mí me gusta que no me lean.
Gracias a que no me leen
no pienso nunca en qué pensarán
mis vecinos de mis versos.
La ciudad donde vivo no es silenciosa
así que en mis versos no está el silencio 
de mi ciudad.
Mi portero no sabe pronunciar mi nombre
y no lo pronuncia por las mañanas
cuando se sacan los nombres
a pasear atados a una correa de saludos.
Así que no oigo mi nombre cada mañana.
De tanto no oír mi nombre
empecé a pensar que no lo había tenido nunca.
¿Se puede perder un nombre?
Yo no necesito mi nombre para escribir,
así que no lo escribo.
Esto es una imitación.
Para una imitación
sólo sirve el nombre de otro.

                                                 (De Un poemario, Ediciones Rialp, Madrid, 2008)



Gloria Jones - Tainted love (1964)
Tema usado en la película The Sisters Brothers (2018)

lunes, 3 de mayo de 2021

#poesíaalarmada/191

Estepa, Sevilla, 1997


Fernando Botero - Una familia, 1989
Museo Botero - Bogotá



Planes de futuro

Tenemos cuarenta años y un trabajo que odiamos
que nos hace pagar las facturas,
llegar a fin de mes,
tener eso que llaman dignidad
y que se siente igual que la tristeza.

Tenemos un trabajo y un piso en la playa,
pero ante el mar soñamos
un milagro:
nuestra ropa en la arena como entonces
y quedarnos así a la intemperie, uno
enfrente del otro,
con toda la extrañeza de los cuerpos desnudos,
con esta luz precaria,
con un amor que existe y no nos basta.

Tenemos cuarenta años y dos hijos que corren,
que gritan y que lloran
porque la arena está demasiado caliente,
porque nosotros discutimos,
porque no hay nada aquí que nos divierta.

Tenemos casa, hijos y demasiado miedo
a la muerte, a los contratos temporales,
como la gente normal, miedos
de gente feliz, miedos felices,
como este insomnio dulce de los días
antiguos o esta nostalgia común
y rutinaria.

Tenemos cuarenta años y un país que no nos nombra,
no cogemos aviones
porque hemos olvidado
cómo decir te quiero en otras lenguas,
la violencia del viaje,
cómo dormir tranquilos en hoteles lejanos
donde nadie nos llama por las noches.

Tenemos cuarenta años y una vida feliz
feliz sin contratiempos,
una vida segura,
equilibrada.

Pero después del amor, de la rutina,
la propiedad privada y el verano,
la realidad regresa
inconformista.
                                      (De Las niñas siempre dicen la verdad, Hiperión, 2018)



Sílvia Pérez Cruz y Cástor Pérez - Veinte años