Los afganos retornados de Irán se reúnen en la frontera islámica, cerca de Herat, en el oeste de Afganistán. |
IMAGINACIÓN
Imagine - John Lennon & The Plastic Ono Band
© UNICEF/Azizullah Karimi Los afganos retornados de Irán se reúnen en la frontera islámica, cerca de Herat, en el oeste de Afganistán. |
IMAGINACIÓN
Estaba yo con un desayuno largo, de esos de pijama, dos cafés, la radio, un crucigrama…, en fin, de jubilada, cuando la cartera me trajo a casa una carta “aunque no es certificada, pero como no cabe en el buzón”. Una ahijada me mandaba su palma. Tengo un plantel de ahijados, ellas y ellos, de los que te alegran el día. Y eso fue lo que pasó hoy. He de decir que andan repartidos por el mundo, no todos son creyentes, o igual ninguno, no en todas partes hay las mismas costumbres, pero se esfuerzan por cumplir; el ramo puede ser de olivo, o de camelia y venir en una foto con su remitente, selfie, creo que se llama; o en forma de marron glacé empaquetado como la joya de Love Actually, o el laurel ya pelado y guardado en una cajita de regalo decorada con flores. Incluso quien no se acuerda me manda un WhatsApp deseándome que me cuide. No me diréis que no son estupendos, ellos y ellas. Hoy llegó una ramita de olivo bordada a punto de cruz y una tarjeta con una dedicatoria que me tuvo llorando por los rincones media mañana, como la mismísima Zarzamora de los magníficos Quintero, León y Quiroga, versión Lola de España.
Es la cuarta novela de un desconocido para mí Luis Mario, cántabro del 92, y titulada Calabobos. Así que se impone apagar la radio, apartar el crucigrama, calentar el tercer café y empezar a leer; es lo que tiene ser adicta, que ni se puede ni se quiere esquivar la tentación.
El libro tiene tres partes con sus correspondientes títulos: En el Norte la lluvia no suena al caer, En el Norte la lluvia no moja bajo el agua, En el Norte la lluvia empieza justo después de parar de llover. Y, además de la presencia de la lluvia, el mar. Para que veáis el mar os pongo una foto del primer párrafo, Palabras de una madre que salió por leña:
| CALABOBOS, de Luis Mario |
Pero qué poco dura la alegría en casa de la probe lectora. Acabo de recordar que anoche empecé otra cosa, completamente distinta, pero que también me tiene enganchada. Ayer me di una vuelta por la vetusta capital norteña donde me gasto ahora y, cual gorrino trufero, acabé en la librería, ¿dónde mejor? Me regalé un par de cosillas, una de ellas una biografía literaria e ilustrada de Jane Austen. Me gustan los libros ilustrados porque, como buena búmer, disfruté en mi infancia y adolescencia de aquellos ilustrados de Bruguera, adaptaciones de clásicos, desde Heidi hasta Miguel Strogoff.
Me diréis que si no estoy harta de la tía Jane después de haber leído todas sus biografías menos una, y todas sus obras menos una, y haber visto todas las pelis y series y tener a sus intérpretes y directores, ellos y ellas, rigurosamente clasificados por su adecuación a los personajes: en esta familia nos mensajeamos cada vez que alguien ve que reponen algo en la tele y vamos comentando vía WhatsApp. Pues no, no estoy harta. Además, esta biografía es muy buena y las ilustraciones, magníficas. Por cierto, me gustó mucho la miniserie Miss Austen, los Austen a través de la mirada de Cassandra.
Para estos casos de dos libros empezados y que te gritan queriendo llevarte a su molino no queda otra que la solución a la parlamentaria: alternancia entre los dos, un rato cada uno. Todo arreglado. Menudo fin de semana voy a pasar.
Gracias por el libro, reina. Y por las lágrimas de la dedicatoria. Y sí, siempre nos gustarán los tiburones, que, como todo el mundo sabe abundan en el Cantábrico a pesar de los muchos que matamos en el pasado.
Severina Velasco
LUIS MARIO.- Calabobos. Reservoir Books, 2025
CRISTINA OÑORO (Texto) y ANA JAÉN (ILUSTRACIONES).- Una biografía literaria de Jane Austen. Lumen, 2025
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| RENÉ MAGRITTE - Los amantes (IV), 1928 Colección particular |
21 de MARZO - DÍA DE LA POESÍA
| Convocatoria de ASTURIAS, CAPITAL MUNDIAL DE LA POESÍA |
Bañugues, Asturias, 1964
USTED SEGURO QUE HA SENTIDO VERGÜENZA ALGUNA VEZ
Usted seguro que ha sentido vergüenza alguna vez
al decir que en su cuarto caía una gotera
o que su pobre madre le hacía el bocadillo
siempre de natas con azúcar
-son cosas de la vida-.
Confieso que en mi casa el olor a humedad
era casi entrañable
y todos los domingos se comían garbanzos,
salvo en alguna fecha señalada.
Que lloré muchas veces por no querer llevar
los jerséis con coderas
o no tener un lápiz con enanito arriba.
Confieso que la ropa nos la daban los primos
que ahora son albañiles
y que nuestra familia se rompió por la herencia
de unos metros cuadrados de baldosas con taras
-son cosas de la vida-.
Que, a escondidas de todos y hasta los siete años,
tuve el chupete debajo de la almohada.
Confieso que los míos son personas sencillas:
usted sospecha que hablo de un padre que no sabe
lavarse bien los dientes,
de una mujer que escribe con mala ortografía,
de unos hermanos fieles como la misma sangre
y de una casa que huele, cada vez que entro en ella,
a las húmedas manos de la melancolía.
Confieso que he nacido donde hubiera elegido
por encima de todo
cada vez que naciera.
De La hora de las gaviotas (1992), en Esta luz tan breve, Ed. Saltadera, 2018
VICENTE GALLEGO
Valencia, 1963
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| JOAQUÍN SOROLLA - La llegada de la pesca. Playa de Valencia (1989) |
La Coruña, 1970
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| FRANCISCO ITURRINO - Andaluzas (El jardín de Lesba), 1912-1913 MAS (Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria) |
Así estabas tú
dentro de ti misma
ensimismada adusta
aquel mes
en que aquello vino a ti
pequeña máquina
calibrada
extendías las manos
sin tocar
y era como si todo se encontrase
fuera de tu alcance,
descolgado,
lejos
Estirabas los dedos
inútil
ávidamente
Y no alcanzabas
más que vidrio, metal, materias frías
Nunca carne ni sangre
ni tejidos deliciosos desgraciados
Te decías
así no
déjame acceder a lo que existe
cueste lo que cueste
me da igual
pagaré el precio
De All things must pass. Ed.Huerga & Fierro, 2024
Calcuta,1861-1941
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| Desde mi ventana. esevelasco26 |
LLEGA LA PRIMAVERA…
Llega la primavera y va pintando
los bosques y sus ramas y sus hojas
sin olvidarse de ningún fragmento.
También mi mente colorea y planta
en ella los esquejes de lo eterno.
La tierra deja sus austeridades
y todo tiembla y ríe y se hace instante.
El viento corre sin saber que es viento.
La flor se abre sin saber que es flor.
Las personas se agolpan a las puertas
del jardín sin saber que son personas.
| RENÉ MAGRITTE - El pájaro del cielo, 1966 (Colección privada en Nueva York Hay noches en que el hijo |
Hermigua, La Gomera, 1943
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| JAMES ENSOR - Carnaval en Flandes, 1929 Museo Stedelijk de Amsterdam |
EL ENTIERRO DE LA SARDINA
Ya se murió la sardina,
ya la llevan a enterrar
entre cuatro polis bizcos,
el cura y el sacristán.
Ya lloran las buenas gentes.
¡Ay…, mira, llorando están!
Dando gritos doloridos,
dando gritos sin cesar
que se escuchan en la calle,
en la plaza y en el bar.
¡Ay… qué luto más riguroso!
¡Qué pena más colosal!
Desmayo… Dolor… Angustia…
Ya se llevan a enterrar,
entre cuatro polis bizcos,
el cura y el sacristán,
la más hermosa sardina
hecha para el carnaval.
De La princesa vagabunda y otros poemas
| Puente de Angorrilla. Arcos de la Frontera (Cádiz) La Gaceta de Cádiz, 7-2-2026 |
| PEPE NOJA - Solidaridad (1999) Parque del Rinconín, Gijón |
| "Querer, saber, poder": El legado vital y literario de Concha Espina. Universidad y Parlamento de Cantabria |
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| FRANCESCO CARRADORI - Baco y Ariadna, 1777 Palacio Pitti, Florencia |
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| Tímpano de la Epifanía o Adoración de los Reyes Magos, de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Ahedo de Butrón (Las Merindades), Burgos |