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"Vivir sin leer es peligroso, porque obliga a conformarse con la vida"
Michel Houellebecq




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lunes, 29 de junio de 2020

#poesíaenverano/9





Fecha de caducidad

Con el traje de junio                      
la vida se mostraba casi dócil                 
entre toallas verdes y amarillas              
y lycra luminosa compartiendo                
fronteras con la piel. Olor a mar templado                    
y la pereza cómplice                     
de olas y bañistas: era propicio hundirse                      
en esas lentejuelas soleadas del agua              
o en las selvas pintadas sobre los bañadores,            
desmenuzar el velo finísimo de sal                    
de unos hombros cercanos                     
y posponer la noche y su aventura.                   
Parecía la vida un puro litoral                  
pero avanzó una sombra:            
al borrar con saliva la sal de la mañana            
pude ver la inscripción junto al omóplato:                     
FRUTA PERECEDERA. Consumir                    
de preferencia ahora. El producto se altera fácilmente,                    
antes que los deseos. No se admiten                
reclamaciones. 




Epitafio

Si de algún modo muero,             
en las crudas heladas del olvido             
o de muerte oficial,            
reléeme esta nota, por favor,                  
y quémala conmigo.                      

La vida no iba en serio ni siquiera más tarde.              
Y no se tarda mucho en comprender                 
que se trataba sólo de unos juegos                   
para aparcar la muerte.                
Ni siquiera fue un río                     
pues me tocaron tiempos muy duros de sequía                      
aunque el mar esperaba, siempre radiante, al fondo.            

He creído en los mitos y he creído en el mar.              
Me gustaron la Garbo y los rosales de Pestum,                      
amé a Gregory Peck todo un verano                 
y preferí Estrabón a Marco Aurelio.  


     

Del oráculo falso


Había oído hablar de las sorprendentes irisaciones de la aurora           
sobre el mar Jónico cuando se la contempla desde la cima del Etna.                

Marguerite Yourcenar                       


No esperé así la vida:                   
el asombro, la ráfaga instantánea de la dicha,            
la humillación,                     
el tedio.                    

Pero es que aún la lava del Vesubio                 
nos podría abrasar, o tal vez los milagros                    
de la cima del Etna o la belleza              
del mar semidivino.            

No esperé así la vida:                   
paraísos perdiéndose                   
o batallas perdidas de antemano.
                  



La mirada de Ulises

Hay viajes que se suman al antiguo color de las pupilas.                 
Después de ver la isla de Calipso ¿es que acaso Odiseo                
volvió a mirar igual? ¿No se fijó un color                      
como un extraño cúmulo de algas                     
en sus pupilas viejas? Lo mismo que en los pliegues            
mínimos de la piel              
se fosilizan besos y desdenes, así los ojos filtran                   
esa franja turquesa del mar que acuna islas,              
medusas de amatista, blancura de navíos.                  
La piel es vertedero de memoria            
lo mismo que el poema. Pero acaso unos ojos           
extrañamente verdes de repente dibujen                     
empapados de luz              
un boscoso archipiélago perdido.           



Definición de abrazo

-No temerás los odres destapados de Eolo.                
Los vientos se entrecruzan tras los mares,                  
viajan en las borrascas, pulsan olas turgentes,           
despeinan deportistas y palmeras.                     
Los abrazos son vientos concentrados y sabios                     
-mi noto tú mi céfiro mi bóreas.               
No temerás las calles arrasadas,           
los bosques descuajados, los altos oleajes.                
No temerás los odres destapados de Eolo.   
               



Diana Ross. Back in my arms again


domingo, 16 de mayo de 2021

#poesíasiempre/53

(Almería, 1962)
XXXII Premio Loewe 2020


La pirata Grace O'Malley en su encuentro con la reina Isabel I de Inglaterra
(Grabado de la época)




TUNEANDO AL PIRATA COJO
DE JOAQUÍN SABINA

(Léase recordando la encantadora música)


No soy una chica con la lágrima fácil,
de esas que se quejan solo por vicio.
La vida no se deja ni coger de la mano
y me escupe: —Tú no sabes mi oficio.
Aunque sale caro hasta soñar
y disfruto con mi en-carnación,
con un poco de imaginación
partiré de viaje enseguida
a vivir otras vidas,
a probarme otros nombres,
a colarme en el traje y la piel
de las mujeres
que tal vez seré.

Ser Michelle en Chicago,
Pasionaria en las minas,
Camille en Montparnasse;
guerrillera en Colombia,
ménade por las noches,
Juana de Arco en Orleáns.

Reportera en Sodoma,
amazona en Turquía,
en Siberia ser tren;
¿chica Bond? Ni lo sueñes;
trapecista en el bosque,
Eleanora en Napolés.

Colette en Montecarlo,
un buen vino en tu boca,
Sontag en Nueva York;
la poeta del barrio
aunque sé que no toca,
hereje en religión.

Levitando, Teresa,
doña Pepa por Cádiz,
Marianne en París;
Mariana en Granada,
bodeguera en Burdeos,
prima de Thelma y Louise.

Nadadora en Australia,
insumisa en la tierra,
Liza en su cabaret;
escritora en tu espalda,
con Rossini soprano,
la que quemó el burdel.

La Zambrano en La Habana,
Isadora en Atenas,
y Zinda en Angolá;
nómada por tu cama,
directora en Viena,
por Oriente, Calaf.

Libertad en Manhattan,
Ágata detective,
Vanessa en Camelot;
guionista de tus sueños,
Nausica fugitiva,
sirena en tu colchón.

Alpinista en el Tibet,
Lisístrata en la guerra,
Murasaki en Japón;
ser un río en la India,
Aphra Benn por los mares,
y Frida en Mexicó.

Pero si me dan a elegir
entre todas las vidas, yo escojo
la vida de gaviera que trepa por el palo,
con ojos abiertos, telescopio en la mano,
curtida en el mar, capitana
de un barco que tuviera por bandera
un par de alas y una estrella nueva.

                                   (De Gavieras, Visor, 2020)



Joaquín Sabina - La del pirata cojo

domingo, 17 de septiembre de 2023

#lacosapoética/6


(Almería, 1962)
XXXII Premio Loewe 2020



FERNANDO BOTERO - Maternidad (La Gorda o La Muyerona)
Plaza de la Escandalera, Oviedo


GENERACIÓN NOCILLA

Mi infancia son recuerdos
de un vaso de Nocilla.
Unas ondas viscosas de cacao,
la miga que resbala hacia el eje del libro.
(Mi abuela me advertía
que era bueno leer, que era muy bueno,
pero sin duda hablar también lo era).

Las tardes eran hondas, colosales,
muchísimo más duras
de lo que nunca habremos confesado.
La crisálida guarda cuerpos blandos.
Al salir, ya escudados, esperaba el futuro,
producto paralelo —qué ironía—
de calorías huecas,
indigesto y opaco,
industrial y marrón.

                                    De La siesta de Epicuro, en Las sirenas de abajo. Poesía reunida (1982-2022). Ed. ACANTILADO, Barcelona, 2023



BEBO VALDÉS - El bodeguero

sábado, 30 de marzo de 2024

#lacosapoética/66

Premio de Poesía Generación del 27 (2008)
Premio Nacional de Poesía 2022


EDUARDO ÚRCULO - El regreso de Williams B. Arrensberg, conocida como El viajero (Wikipedia)
Plaza de Porlier, Oviedo



EL HOMBRE DE ÚRCULO

Todos somos el hombre de metal
de Úrculo en Oviedo:
el equipaje hermético,
el suntuoso gabán
-nuestro atuendo más caro que nosotros-,
las maletas y el cuerpo de la misma sustancia,
un paraguas cerrado y no saber
a qué distancia estamos del destino.

                                        De Transitoria (1998), en Las sirenas de abajo. Poesía reunida (1982-2022) Ed. Acantilado, 2023
   

GERI HALLIWELL - It's raining men

lunes, 5 de julio de 2021

#poesíasiempre/102

(Almería, 1962)
Premio Loewe, 2020



Victoria alada de Samotracia (Siglo II a.C.)
Museo del Louvre (París)



LAS REFUGIADAS, SEGÚN ESQUILO

Arena entre los dedos de los pies.
No sabíamos nada de nudos ni de remos.
Aprendimos tareas de aparejo
en las finas arenas del Nilo, junto al mar.
De todas las desgracias
elegimos al menos la más noble,
la de huir libremente.
Viajamos, como Ío,
huyendo de los lechos donde Eros
sembró tábanos, celos, asfixia, propietarios.
La nave es nuestra ágora flotante.
Navegamos en busca de ciudad.
- ¿Una ciudad buscáis?
- Oh, sí, la deseamos. Podemos construirla.
Sabemos cómo alzar 
los altares. A Atenea naviera
con nuestros labios libres
le rezamos en Rodas.
No crezcan en las casas
cuevas de rudos cíclopes.
Ansiamos buscar fuentes
en las entrañas limpias de la tierra.
Los huertos no los riegue
la sangre del dios Ares.

                                   (De Gavieras. Ed. Visor, 2020)



Mina - La barca