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"Vivir sin leer es peligroso, porque obliga a conformarse con la vida"
Michel Houellebecq




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domingo, 24 de mayo de 2020

#yomequedoencasa/71


                                                  JOSÉ HIERRO (1922-2002)

                                                                       Premio Príncipe de Asturias 1981 - Discurso
                                                                       Premio Cervantes 1998 




 LLEGADA AL MAR

Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Y he vuelto. Quiebro con mis piernas
tu serena cristalería.
Es como ahondar en los principios,
como embriagarse con la vida,
como sentir crecer muy hondo
un árbol de hojas amarillas
y enloquecer con el sabor
de sus frutas más encendidas.
Como sentirse con las manos
en flor, palpando la alegría.
Como escuchar el grave acorde
de la resaca y de la brisa.

Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Era en otoño, y en otoño
llego, otra vez, a tus orillas.
( De entre tus ondas el otoño
nace más bello cada día. )

Y ahora que yo pensaba en ti
constantemente, que creía…

( Las montañas que te rodean
tienen hogueras encendidas.)

Y ahora que yo quería hablarte,
saturarme de tu alegría…

( Eres un pájaro de niebla
que picotea mis mejillas. )

Y ahora que yo quería darte
toda mi sangre, que quería…

(Qué bello, mar, morir en ti
cuando no pueda con mi vida.)



                                                       José Hierro recita "Una tarde cualquiera"



                                   LAS NUBES

Inútilmente interrogas.
Tus ojos miran al cielo.
Buscas, detrás de las nubes,
huellas que se llevó el viento.

Buscas las manos calientes,
los rostros de los que  fueron,
el círculo donde yerran
tocando sus instrumentos.

Nubes que eran ritmo, canto
sin final y sin comienzo,
campanas de espumas pálidas
volteando su secreto,

palmas de mármol, criaturas
girando al compás del tiempo,
imitándole a la vida
su perpetuo movimiento.

Inútilmente interrogas
desde tus párpados ciegos.
¿Qué haces mirando a las nubes,
José Hierro?
                                                   





                                                                                Inés Fonseca canta Las nubes














domingo, 3 de abril de 2022

#poesíasoloenfinde/89

3 de abril de 1922


María Blanchard - Niño con helado, 1925
Museo Centro Pompidou- París



APUNTE DE PAISAJE

Las nubes puestas a secar al sol.
Los ciruelos condecorados por la primavera.
Abril, de manos húmedas, 
acaricia la frente de los arces.
La lengua púrpura del atardecer
lame la curva de las lomas de plomo
y las convierte en carne tibia.
Todo ha sido creado
para mayor gloria del viento del oeste
que despeina las aguas del lago.
(Más allá, la ciudad, desplegadas las velas de cemento
navega hacia su olvido, noche, sueño, nunca.)






Las nubes: José Hierro. Compositora e intérprete: Inés Fonseca.

miércoles, 28 de octubre de 2020

#poesíaalarmada/3



PAREJA EN SOMBRA SOBRE FONDO DE ORO
(Chopin y George Sand en Mallorca)

La Isla izó sus velas
de almendro blanco y rosa.
Se hizo a la mar, ceñido
su cinturón de olas.

(Por dentro de vosotros,
amor de flechas lóbregas,
espectros de sonidos,
sombras, sombras y sombras.)

La Isla navegaba
dorada y luminosa,
puro presente vivo,
palpitación de gloria.

(Por dentro de vosotros,
oscuras mariposas,
crepúsculos lluviosos,
sombras, sombras y sombras.)

La Isla arriba a puertos
Sin tiempo y sin memoria;
allí canta la vida
su canto de victoria.

(Por dentro de vosotros
cava el tiempo su fosa;
la memoria libera
sombras, sombras y sombras.

La muerte acecha. Cuenta
las horas, gota a gota.)

(José Hierro. Agenda, 1991)


Chopin, 7 polonesas Op. 26, 40, 44, 53, 61

lunes, 20 de julio de 2020

#poesíaenverano/30



Evocación

Hoy sé que los quebrados son olivos
cercados en el área de la escuela.
Hoy sé que llevan remo y blanca vela
los amados balandros adjetivos.

Hoy sé que aquellos tiempos están vivos,
que cada asignatura es centinela
que vigila un recuerdo y lo revela
con gesto y con presencia redivivos.

Me encontré solitario, inerte, ciego,
sin risueño pasado, sin el juego
alegre entre los vientos del verano,

y yo busqué en los álamos mi vida
y al no encontrarla la creí perdida,
y estaba aquí, al alcance de la mano.



José Hierro y Mª de los Ángeles Torres 

Luz de tarde

Me da pena pensar que algún día querré ver de nuevo este espacio,
tornar a este instante.
Me da pena soñarme rompiendo mis alas
contra muros que se alzan e impiden que pueda volver a encontrarme.

Estas ramas en flor que palpitan y rompen alegres
la apariencia tranquila del aire,
esas olas que mojan mis pies de crujiente hermosura,
el muchacho que guarda en su frente la luz de la tarde,
ese blanco pañuelo caído tal vez de unas manos,
cuando ya no esperaban que un beso de amor las rozase...

Me da pena mirar estas cosas, querer estas cosas,
guardar estas cosas. Me da pena soñarme volviendo a buscarlas, volviendo a buscarme,
poblando otra tarde como esta de ramas que guarde en mi alma,
aprendiendo en mí mismo que un sueño no puede volver otra vez a soñarse.



 Jorge Sepúlveda. Santander (JOSEIGNAPHENIX)

sábado, 14 de enero de 2023

#poesíaeninvierno/8

 
Premio Príncipe de Asturias 1981
Premio Cervantes 1988

Miguel Ángel - Moisés
San Pietro in Vincoli - Roma


VERDI 1874

La muerte con sus perlas,
sus sedas, sus rubíes, abanicos de pluma,
encajes, terciopelos…
La muerte va a la Ópera.
Apaga los mecheros de gas
para que no se vea su esqueleto amarillo.
La Ópera va a la muerte.
La música amansada va a la muerte.
Va a la muerte, encolerizada,
a ser domada por Giuseppe Verdi.

Como un zumbel, una peonza,
es la vida de cada ser:
gira vertiginosa, rumorosa,
después se tambalea más y más,
hasta el desplome y el silencio.
Mientras gira, ve en torno suyo
agonizar hijos, amor.
Rossini y el estío,
Manzoni y el otoño,
la patria encadenada:
se ve morir Giuseppe Verdi.

Y, sin embargo, tanta vida,
tanta muerte, se enjoya, fastuosa,
toma sus abanicos de pluma,
viste sus sedas y sus terciopelos,
se oculta tras la máscara de oro y gas.
Y va a la Ópera. La muerte va a la Ópera
encadenada a la armonía.

                    De Nombres propios, en Agenda.  Ediciones Prensa de la Ciudad, 1991


Giuseppe Verdi - Va pensiero (Nabucco) Teatro La Fenice, Venecia

domingo, 27 de noviembre de 2022

#poesíaenotoño/21

1922 - 2002
Premio Príncipe de Asturias 1981
Premio Cervantes 1998

Amedeo Modigliani  - Mujer de ojos azules, 1919
Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris- París


LOPE. LA NOCHE. MARTA

He abierto la ventana. Entra sin hacer ruido
(afuera deja sus constelaciones).
«Buenas noches, Noche».
Pasa las páginas de sombra
en las que todo está ya escrito.
Viene a pedirme cuentas.

«Salí al rayar el alba —digo—.
Lamía el sol las paredes leprosas.
Olía a vino, a miel, a jara»
(Deslumbrada por tanta claridad
ha entornado los ojos).
La llevan mis palabras por calles, ascuas, no lo sé:
oye la plata de las campanadas.
Ante la puerta de la iglesia
me callo, me detengo —entraría conmigo
si yo no me callase, si no me detuviera—;
yo sé bien lo que quiere la Noche;
lo de todas las noches;
si no, por qué habría venido.

Ya mi memoria no es lo que era. En la misa del alba
no dije Agnus Dei qui tollis peccata mundi,
sino que dije Marta Dei (ella es también cordero de Dios
que quita mis pecados del mundo).
La Noche no podría comprenderlo,
y qué decirle, y cómo, para que lo entendiese.

No me pregunta nada la Noche,
no me pregunta nada. Ella lo sabe todo
antes que yo lo diga, antes que yo lo sepa.
Ella ha oído esos versos
que se escupen de boca en boca, versos
de un malaleche del Andalucía
—al que otro malaleche de solar montañés
llamara «capellán del rey de bastos»—
en los que hace mofa de mí y de Marta,
amor mío, resumen de todos mis amores:
                    Dicho me han por una carta
                    que es tu cómica persona
                    sobre los manteles, mona
                    y entre las sábanas, Marta.

        qué sabrá ese tahúr, ese amargado
lo que es amor.
La Noche trae entre los pliegues de su toga
un polvillo de música, como el del ala de la mariposa.
Una música hilada en la vihuela
del maestro del danzar, nuestro vecino.
En la cocina la estará escuchando Marta;
danzará, mientras barre el suelo que no ve,
manchado de ceniza, de aroma, de trigo candeal,
de jazmines, de estrellas, de papeles rompidos.
Danza y barre Marta.

Pido a la Noche que se vaya. Hasta mañana. Noche.
Déjame que descanse. Cuando amanezca regaré el jardín,
saldré después a decir misa
—Deus meus, Deus meus, quare tristis est anima mea—
luego volveré a casa, terminaré una epístola en tercetos,
escribiré unas hojas
de la comedia que encargaron unos representantes.
Que las cosas no marchan bien en el teatro,
y uno no puede dormirse en los laureles.

Hasta mañana, Noche.
Tengo que dar la cena a Marta,
asearla, peinarla (ella no vive ya en el mundo nuestro),
cuidar que no alborote mis papeles,
que no apuñale las paredes con mis plumas
—mis bien cortadas plumas—,
tengo que confesarla. «Padre, vivo en pecado»
(no sabe que el pecado es de los dos),
y dirá luego: «Lope, quiero morirme»
(y qué sucedería si yo muriese antes que ella).
Ego te absolvo.

Y luego, sosegada, le contaré, para dormirla,
aventuras de olas, de galeones, de arcabuces, de rumbos marinos,
de lugares vividos y soñados: de lo que fue
y que no fue y que pudo ser mi vida.

Abre tus ojos verdes, Marta, que quiero oír el mar.

            De Agenda, en Poesías completas (1947-2002) Colección Visor de Poesía, 3ª edición, 2022



Pablo Milanés (1943-2022) - Tus ojos claros




domingo, 15 de mayo de 2022

#poesíasoloenfinde/101


(1922-2002)
Premio Príncipe de Asturias 1981
Premio Cervantes 1998


 Prudent-Louis Leray- Cartel para el estreno de Carmen, en 1875



El amor estaba escondido
como la almendra en la corteza.
Agazapado suavemente,
circulando cálidamente.

Y era preciso detenerlo,
paralizarlo, congelarlo,
encadenarlo en líneas, ritmos,
desarraigarlo de su tránsito

darle bulto, darle reposo,
encerrarlo en unas figuras
que no sean hija ni madre,
sino materia de amor,

sino parpadeo de estrella
que no se extingue nunca. Llama
salvada de su acabamiento,
hecha presente para siempre.

                            Cuaderno de Nueva York, Hiperión, 1998


Teresa Berganza - L'amour est un oiseau rebelle  
(De la opera Carmen, de Bizet)

jueves, 22 de abril de 2021

#poesíaalarmada/180


JOSÉ HIERRO
Premio Príncipe de Asturias 1981
Premio Cervantes 1998
                                                                       
Patio del monasterio español de Miami THEPALMER/Getti Images/iStockphoto

¿Por qué hay un monasterio español del s.XII en Miami? (enlace)


Los claustros

No, si yo no digo
que no estén bien en donde están:
más aseados y atendidos
que en el lugar en que nacieron,
donde vivieron tantos siglos.
Allí el tiempo los devoraba.
El sol, la lluvia, el viento, el hielo,
los hombres iban desgarrándoles
la piel, los músculos de piedra
y ofrendaban el esqueleto
―fustes, dovelas, capiteles―
al aire azul de la mañana.
Atormentados por los cardos,
heridos por las lagartijas,
cegados por los estorninos,
por las ovejas y las cabras.

No, si yo no digo
que no estén mejor donde están
―en estos refugios asépticos―
que en las tabernas de sus pueblos,
ennegrecidos los pulmones
por el tabaco, suicidándose
con el porrón de vino tinto,
o con la copa de aguardiente,
oyendo coplas indecentes
en el tiempo de la vendimia,
rezando cuando la campana
tocaba a muerto.

                            No, si yo
no diré nunca que no estén
mucho mejor en donde están
que en donde estaban…
                                          ¡Estos claustros…!

                              De Cuaderno de Nueva York, 1998


  • Christophe Barratier y Bruno Coulais - Los chicos del coro , 2004

sábado, 7 de septiembre de 2024

#lacosapoética/86

1922 - 2002
Premio Príncipe de Asturias 1981
Premio Cervantes 1988

Eugen Bracht - La orilla del olvido
Museo Estatal de Hesse Darmstadt



POR QUÉ TE OLVIDAS 

Por qué te olvidas y por qué te alejas
del instante que hiere con su lanza.
Por qué te ciñes de desesperanza
si eres muy joven, y las cosas viejas.

Las orillas que cruzas las reflejas;
pero tu soledad de río avanza.
Bendita forma que en tus aguas danza
y que en olvido para siempre dejas.

Por qué vas ciego, rompes, quemas, pisas,
ignoras cielos, manos, piedras, risas.
Por qué imaginas que tu luz se apaga.

Por qué no apresas el dolor errante.
Por qué no perpetúas el instante
antes de que en tus manos se deshaga.
                                    De Alegría, en Poesías completas (1947-2002) Colección Visor de poesía,2022


domingo, 14 de enero de 2024

#lacosapoética/44

JOSÉ HIERRO

(1922 - 2002)

Premio Príncipe de Asturias 1981
Premio Cervantes 1998
Académico desde 1999


PUERTO DE GIJÓN

El hombre se ha asomado al agua inmóvil de la atardecida.

Bajo los cascos se hacen trizas el rojo, el verde, el amarillo.

Son chispazos, harapos: visten la carne turbia de la mar.

El hombre ha empapado una sombra en el corazón del poniente:

cubre con ella el mundo. El aire se convierte en vidrio de olvido.

Aquellos hombres que tejían primorosas redes de araña,

las mujeres que descendían por rampas y por escaleras,

se han disuelto en la luz de cobre.

La realidad zarpa hacia islas imposibles y luminosas

y deja aquí su seca máscara.


El hombre se aleja del agua mojado de melancolía.


                    De Agenda (1981) en Poesías Completas (1947-2002), Colección Visor de Poesía, 2022


EDUARDO CHILLIDA (1924-2002) Premio Príncipe de Asturias 1987
  Elogio del horizonte.
Gijón, Cerro de Santa Catalina, 1990 (wikipedia)


lunes, 15 de junio de 2020

#yomequedoencasa/93


FEDERICO GARCÍA LORCA
POETA EN NUEVA YORK (1929-1930)

La aurora

  La aurora de Nueva York tiene                   
cuatro columnas de cieno                
y un huracán de negras palomas                 
que chapotean las aguas podridas.              

   La aurora de Nueva York gime                  
por las inmensas escaleras               
buscando entre las aristas                
nardos de angustia dibujada.           

   La aurora llega y nadie la recibe en su boca                     
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.               
A veces las monedas en enjambres furiosos           
taladran y devoran abandonados niños.                 

   Los primeros que salen comprenden con sus huesos                  
que no habrá paraíso ni amores deshojados;                     
saben que van al cieno de números y leyes,            
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.                 

   La luz es sepultada por cadenas y ruidos              
en impúdico reto de ciencia sin raíces.                    
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes                
como recién salidas de un naufragio de sangre. 



                
 Luciano Pavarotti y Liza Minnelli: New york, New York




JOSÉ HIERRO
CUADERNO DE NUEVA YORK (1998)



Villancico en Central Park

Mañanicas floridas
del frío invierno
recordad a mi niño
que duerme al hielo.
                   Lope de Vega

Vistió la noche, copo a copo,
pluma a pluma,
lo que fue llama y oro,
cota de malla del guerrero otoño
y ahora es reino de la blancura.
¿Qué hago yo, profanando, pisando
tan fragilísimo plumaje?
Y arranco con mis manos
un puñado, un pichón de nieve,
y con amor, y con delicadeza y con ternura
lo acaricio, lo acuno, lo protejo.
Para que no llore de frío.




lunes, 11 de septiembre de 2023

Jeffrey Eugenides. MIDDLESEX

     Blanca dice que tiene casi setecientas páginas, pero en versión libro electrónico, y con el tamaño de letra que mis dioptrías exigen, se me pone en mil doscientas y pico. Más de mil páginas de placer ininterrumpido, de borrachera lectora, de no poder despegar los ojos del texto, de buscarle huecos al día donde ya no quedan para apurar un poco más.

    Blanca es la amiga que me recomendó el libro y que escribió una magnífica reseña en su blog BITÁCORA BLANCA  Os remito a ella para que veáis lo que es un análisis como el dios de la lectura manda.



    Yo me voy a limitar a deciros que ya lo taché de la libretina correspondiente. Porque, sí, ya estaba hace siglos en la lista de deseos lectores, pero ya sabéis que voy con mi lista a la librería o a la biblioteca, pero otros libros me engatusan desde las estanterías y rara vez traigo lo que iba a buscar. Que no tengo remedio, ni criterio, ya me conocéis.

    Que me gustó muchísimo ya está dicho. Tanto como para comprarlo en papel, que hay libros que te gusta tener físicamente, que sus historias o su manera de contarlas se te hacen muy tuyas, que los quieres en tu modesta biblioteca, ¿quien dijo que nuestras bibliotecas caseras definen a la persona que queremos ser?


    Que me gustó mucho la historia de la familia Stefanides y su recorrido desde Grecia hasta Detroit, pero que me gustó, sobre todo, la escritura, la narración, las descripciones, las palabras. Las palabras. Acabo de escuchar a Lorenzo Oliván, en un audio de "La estación azul",  hablar de la carnalidad de las palabras en José Hierro. La carnalidad de las palabras. Pues eso. Yo no sabía cómo decirlo, pero la idea es esa, la materialidad de las palabras, su textura. Blanca señala la importancia del traductor, Benito Gómez Ibáñez, imprescindible para transmitirnos esa materialidad.

    Y la delicadeza con la que está escrita una historia tan dura. Delicadeza y ternura con personajes y hechos, con situaciones sociales e históricas que se critican. Y su gota de humor.

    Cal y Desdémona. Calíope, Cali, Cal. 

    Lo de la cuchara vais a tener que leerlo en la novela, no pretenderéis que os destripe un placer de setecientas páginas.

    Blanca inserta en su reseña un vídeo de un joven booktuber, Adrián, que también me gustó mucho por el apasionamiento con que habla de la novela. Dice que no hay "nada anterior" que trate un tema tan novedoso (juventud, divino tesoro) una persona que ha vivido como mujer y como hombre, como el mismo Tiresias. Y se me vinieron a la cabeza unos mínimos ejemplos. Un par de películas, Mi querida señorita y La chica danesa, y un par de libros, Orlando y Enigma. Por si a alguien le apetece tirar del hilo.

La reseña de Blanca Sancho, aquí

Mi querida señorita. Jaime de Armiñán, 1972

La chica danesa. Tom Hooper, 2015

Orlando. Sally Potter, 1993 (sobre la novela de V. Woolf)

Orlando. Virginia Woolf, 1928

Enigma. Jan Morris. Ed. Gallo Nero, 2022