Foto:SVG
"Vivir sin leer es peligroso, porque obliga a conformarse con la vida"
Michel Houellebecq




Mostrando las entradas para la consulta Carmen Cabeza ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Carmen Cabeza ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de julio de 2022

#poesíaenverano/60




Merle Oberon y Lawrence Olivier como Cathy y Heathcliff en "Cumbres Borrascosas" (William Wyler, 1939, adaptación de la novela del mismo título de Emily Brontë)





SER ELLA
                       A mi madre, Carmen (1929-2019). In memoriam


Me declaro desierta,
Aterida, sin cobijo.
Vivo a oscuras
En una casa sin ventanas.
Soy ella. Ella me habita
Y he olvidado mi nombre.

Emily lo supo
Cuando hizo exclamar a Catherine:
“Yo soy Heathcliff”
Como Escarlata O’Hara derramando
Las cenizas de su amor por Ashley…
Pero yo estaba ciega…

Tenía que haber imaginado
que su muerte estaba cerca,
tenía que haberlo sentido,
porque ella me habitaba por dentro
-me habita desde siempre-
pero mantuve los ojos vendados.
Yo estaba ciega.

Las velas se han desvanecido:
ya no hay luz en la casa de mi madre.
La nada se ha pegado a mis huesos
como una costumbre…
Yo también estoy muerta.

                            En De una acuarela rota. Bajamar Editores, 2021



Manolo Escobar - Madrecita María del Carmen







jueves, 25 de noviembre de 2021

Nunca fuimos Ingrid Bergman. Las mujeres de Carmen Cabeza.


“Y es que la lectura, como lo ilusorio, nos quita el frío, nos conforta, intensifica la vida.” Carmen Cabeza en Raquel bajo la lluvia y oreos relatos.


Carmen Cabeza y Manuela Ceballos en la Tertulia Literaria Peñalinares el pasado martes.


    Mujeres que viven en silencio. El silencio de las mujeres. El silencio a gritos de las mujeres. De las que tienen papel: Charo, Clara, Concha, Celia, Mari Güeyos. De las silenciadas: Rosalía, Mercedes. De las que gritan: Marlene, Auri. Mujeres que fueron niñas. Mujeres que crecen. Mujeres que envejecen. Humilladas y ofendidas.

    Hombres que gritan, hombres que humillan y ofenden, hombres que imponen silencio a las mujeres: Valcárcel, Basterra. Hombres condenados al silencio, humillados, ofendidos: Higinio. Hombres que acompañan: Lázaro.

    Vidas tejidas en el telar de una posguerra cruel y asfixiante, qué posguerra no lo es; vidas ahogadas en los silencios. Vidas como heridas cerradas en falso, a la espera del bisturí que las cure. Vidas que se abren a la ilusión y a la esperanza.

    La historia de tres generaciones de una familia contada, a la vez que descubierta, por la última de sus mujeres cautiva a los lectores, a la lectora, por su proximidad. De Concha y Charo venimos, con Celia crecimos, con Clara maduramos y nos abrimos a la esperanza. 

    Y como a ellas, nos arropó el cine: quisimos que Sam tocara otra vez, pusimos al cielo por testigo de que no volveríamos a meter la pata y, de vez en cuando, soñamos con volver a Manderley.

    No es cómoda la lectura de esta novela, nunca lo es acercarse a los demonios que  acompañan a las personas a lo largo de la vida. Pero una tertulia, o mejor, conversación, sobre la lectura, quita el frío del desasosiego, y la presencia de la autora, tan cálida y cercana, enriquece sobremanera la experiencia con sus respuestas a nuestros porqués. Gracias por estar, Carmen.


CARMEN CABEZA. Nunca fuimos Ingrid Bergman. Nieva Ediciones, Avilés, 2019

Tertulia Literaria Peñalinares de los IES A.G.Linares y Peñacastillo



Joaquín Sabina- Mujeres fatal

domingo, 14 de noviembre de 2021

#poesíasoloenfinde/41



Gaudenzio FerrariConcierto de los Ángeles 
Cúpula de  
Santa Maria dei Miracoli,  Saronno, Italia


Hábiles bocas de luthiers
fueron lamiendo su cuello,
el mástil,
ascendieron despacio
al barniz impecable de su ceja;
tallaron su cuerpo
hasta lograr la escotadura más esbelta.

El primer gemido
desgranó un registro estridente
de platos chinos
-salsa agridulce
en brotes de primavera-
sollozos de Verlaine en el otoño
y violas anegadas
desafiando el hielo...

Más tarde afinó su clave oval
-violines de Cremona,
Venecia sumergida
en vibratos agudos-
gatos verdes que arañaban sus cuerdas
hasta rasgar la noche
en maullidos en celo.

El arco ceñía su cintura
una y otra vez
hasta extraer el placer más intenso,
el trémolo más alto,
la nota más aguda...


Édith Piaf - Non, je ne regrette rien

domingo, 15 de agosto de 2021

#poesíasoloenfinde/10

(1898 - 1936)
Generación del 27


Teseo y el Minotauro. Mosaico romano en Retia



Llanto por Ignacio Sánchez Mejías


A mi querida amiga
Encarnación López Júlvez



             III

Cuerpo presente


   La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

   Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

   Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

   Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

   Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve,
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

   ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.

   ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

   Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos:
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

   Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

   Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

   Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

   No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!


Carmen Linares - Nana de Sevilla (De Canciones populares antiguas. Recopiladas por García Lorca)