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"Vivir sin leer es peligroso, porque obliga a conformarse con la vida"
Michel Houellebecq




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domingo, 4 de junio de 2023

#poesíaenprimavera/23

Madrid, 1950
Premio Nacional de Poesía 2015
Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca 2021


AMEDEO MODIGLIANI - Madam Pompadour, 1915 (Modelo: Beatrice Hastings)
The Art Institute, Chicago (Colección Joseph Winterbotham)



EDGAR ALLAN POE

Hace más de doscientos años que vino al mundo
y sigue igual de joven que cuando estaba vivo.
Dijo Cortázar de él que ignoraba el diálogo,
e incluso la presencia del otro, lo que implica
absoluta carencia de empatía social.
Pero en literatura nos tiene sin cuidado
lo que no sea texto, y poco importa
que su autor sea un santo o un demonio,
un politoxicómano o un ángel.
Sí importa, en cambio, -por citar tres casos
de directos discípulos de Poe-,
que Melville inventara Moby Dick
a partir de la extraña criatura blanquísima
que clausura el relato de Arthur Gordon Pym,
o que las pesadillas de Lovecraft se forjaran
sobre las de Edgar, o que Baudelaire
tradujera al francés su prosa en cinco entregas
que lo harían famoso en toda Europa.
¡Larga vida al psicópata de Boston!
Los que van a morir te saludan, maestro,
y aplauden el malsano narcisismo
que te ha instalado en la inmortalidad.

                        De Hero y Leandro (2012, IV), en Cuaderno de vacaciones, Editorial Visor, 2015




PLÁCIDO DOMINGO - No puede ser (Roma, 7-7-1990)


domingo, 20 de marzo de 2022

#poesíasoloenfinde/84

1914-1984


Leonardo da Vinci - La Scapigliata (La dama del cabello despeinado) c.1508
Galería Nacional de Parma



DESPUÉS DE LAS FIESTAS

Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,

qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,

eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.



Salvatore Adamo - Mis manos en tu cintura

jueves, 31 de diciembre de 2020

#poesíaalarmada/67y68

(1917 - 1998)

LA NOCHEVIEJA
DE LA VIEJA

Ya están las doce a caballo.
Los ruidos están rasgando
el sueño de la viejita.

Viene el fantasma del asma,
tose, renquea, se agita...
Se levanta, mira al patio
la televisión lo grita,
dan las doce campanadas
la locura se recita.
La Nochevieja la vieja,
abre un álbum, se detiene
en cierta fotografía.

(Los vecinos como cubas.)
 Y lloró las doce lágrimas
sin comer las doce uvas.
Nochevieja

de la vieja
(1914 - 1984)

«… Además te quiero, y hace tiempo y frío.»
JC

«Happy New Year»

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

                                (31 de diciembre de 1951)



Joan Baez y Mercedes Sosa: "Gracias A La Vida"


viernes, 27 de noviembre de 2020

#poesíaalarmada/33


Los amigos 

En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino,
dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan
que siga a flote entre tanto remolino.
 
Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.


lunes, 22 de octubre de 2012

LORENZO SILVA, PREMIO PLANETA


Queremos tanto a Lorenzo Silva (seguro que  Julio Cortázar nos permite copiar esta afirmación) que un nuevo libro suyo, acompañado o no de un premio, siempre es un regalo para quienes lo leemos con devoción. Así que felicidades al propio Lorenzo por el Premio Planeta que acaba de recibir y felicidades a sus seguidores que, en pocos días, podremos disfrutar con una nueva aventura de Vila y Chamorro.
Y aún tengo más motivos por los que los lectores incondicionales de este escritor podemos felicitarnos. Primer motivo,  corre riesgos cuando escribe;  segundo, se expone a sufrir críticas cuando se presenta a un premio.
 La última obra suya que leí fue El blog del inquisidor; el título me pareció atractivo por la difícil relación entre un inquisidor de otros tiempos y las nuevas tecnologías, así que la expectación estaba asegurada. Leí con entusiasmo, pues la estructura de la novela me gustó mucho, pero la historia no me convenció y llegué al final con una sensación agridulce ¿De fracaso? No. Que el autor explore nuevos caminos y se enfrente a retos en la escritura me parece siempre un beneficio para los lectores, obligados a seguir al novelista en su búsqueda. Era Conrad, si no recuerdo mal, quien decía que la novela la terminaba el lector al hacerla suya mediante la lectura, y Conrad es uno de los escritores de los que Lorenzo Silva se confiesa deudor. Así que la lectura de ese blog del inquisidor fue una buena experiencia, aunque la novela no me gustara en su totalidad.
Y, acerca del segundo motivo, ¿qué pensar del derecho de un escritor a presentarse a un premio literario con una novela cuyos protagonistas son tan conocidos que es casi imposible que el jurado no adivine el nombre del autor a pesar del obligatorio seudónimo? Respondo con otra pregunta: ¿se debe negar al autor ese derecho, que le podría dar alguna ventaja frente  a sus competidores? O con otra: ¿hay que desconfiar de los jurados? Y más: ¿nos dejaremos gobernar por prejuicios? Etcétera, etcétera, etcétera... En cualquier caso, el novelista que se presenta a un premio en estas condiciones es un valiente, porque se expone a todo tipo de críticas. Sí, sí, ya sé, las polémicas venden libros...y volvemos a los prejuicios.
Me felicito, pues. Y seguiré leyendo a Lorenzo Silva, aunque publique la guía telefónica (yo no hablé nada de objetividad, ni de desapasionamiento) Y saldré corriendo a comprar la novela en cuanto el señor Lara la ponga en la librerías.