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"Vivir sin leer es peligroso, porque obliga a conformarse con la vida"
Michel Houellebecq




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domingo, 14 de diciembre de 2025

#lacosapoética/131

6 de septiembre de 1925


EDVARD MUNCH - Separación, 1896




CANCIÓN DE AMIGA

Nadie recuerda un invierno tan frío como éste.

Las calles de la ciudad son láminas de hielo.
Las ramas de los árboles están envueltas en fundas de hielo.
Las estrellas tan altas son destellos de hielo.

Helado está también mi corazón,
pero no fue en invierno.
Mi amiga,
mi dulce amiga,
aquella que me amaba,
me dice que ha dejado de quererme.

No recuerdo un invierno tan frío como éste.

            De Eso era amor. Ilustraciones de Pablo Auladell. Nórdica Libros. Septiembre de 2025


JOSÉ LUIS PERALES - Y tú te vas

sábado, 18 de octubre de 2025

#lacosapoética/123

MIGUEL HERNÁNDEZ
(1910-1942)

CLARA PEETERS - Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre, óleo sobre tabla, c.1611.
Propiedad del Museo Nacional del Prado


UVAS, GRANADAS, DÁTILES

 Uvas,  granadas, dátiles,
doradas, rojas, rojos,
hierbabuena del alma,
azafrán de los poros.
 
Uvas como tu frente,
 uvas como tus ojos.
Granadas con la herida
de tu florido asombro,
dátiles con tu esbelta
ternura sin retorno,
azafrán, hierbabuena
llueve a grandes chorros
sobre la mesa pobre,
gastada, del otoño,
muerto que te derramas
muerto que yo conozco,
muerto frutal, caído
con octubre en los hombros.
                                            De Iletrado oficial


JOSÉ LUIS PERALES - Canción de otoño


sábado, 22 de octubre de 2022

#poesíaenotoño/9

Premio Generación del 27 2003
Premio Nacional de la Crítica 2015


Paul Cézanne - Retrato de un campesino (1905-1906) 
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza


DELANTE DE TU PADRE

Ponerte hoy delante de tu padre
me lleva a tantas veces
como me puse yo
delante de mi padre.

Quizás los muertos tengan
un aire de familia,

quizás se superpongan, 
se solapen.

Y quizás eso influya, de algún modo,
para que tu dolor
-que sientes único-

beba profundamente 
de la raíz del mío.

                        De Los daños, Tusquets editores, 2022


miércoles, 22 de septiembre de 2021

#poesíasoloenfinde/21

PABLO NERUDA
1904-1973
Premio Nobel de Literatura 1971

Goya - La vendimia o el otoño, 1876
Museo del Prado, Madrid



Mariposa de otoño

La mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.

Se va la mano que te induce.
Se va o perece.
 
Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.

Su lengua tibia me rodea.
También me dice: —Te parece.
 
La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.
 



José Luis Perales - Canción de otoño






martes, 29 de junio de 2021

#poesíasiempre/96

Madrid, 1962


Edward Hopper - La autómata, 1927
Des Moines Art Center - Iowa



¿Qué haces aquí?

Creía que te había dicho adiós,
un adiós contundente, al acostarme,
cuando pude por fin cerrar los ojos
y olvidarme de ti y de tus argucias
de tu insistencia, de tu mala baba,
de tu capacidad para anularme.
Creía que te había dicho adiós
del todo y para siempre, y me despierto
y te encuentro de nuevo junto a mí,
dentro de mí, abarcándome, a mi vera,
invadiéndome, ahogándome, delante
de mis ojos, enfrente de mi vida,
debajo de mi sombra, en mis entrañas,
en cada pulso de mi sangre, entrando
por mi nariz cuando respiro, viendo
por mis pupilas, arrojando fuego
en las palabras que mi boca dice.
Y ahora, ¿qué hago yo?, ¿cómo podría
desterrarte de mí o acostumbrarme
a convivir contigo? Empezaremos
por demostrar modales impecables.
Buenos días, tristeza.

                                             (De Cuéntamelo otra vez, 1999)


José Luis Perales - Buenos días, tristeza

martes, 15 de junio de 2021

#poesíasiempre/83

(1808-1842)


El mendigo


Mío es el mundo: como el aire libre,
Otros trabajan porque coma yo;
todos se ablandan si doliente pido
Una limosna por amor de Dios.

   El palacio, la cabaña
      Son mi asilo,
Si del ábrego el furor
Troncha el roble en la montaña,
O que inunda la campaña
El torrente asolador.

      Y a la hoguera
      Me hacen lado
      Los pastores
      Con amor,
      Y sin pena
      Y descuidado
      De su cena
      Ceno yo.
      O en la rica
      Chimenea,
      Que recrea
      Con su olor,
      Me regalo
      Codicioso
      Del banquete
      Suntüoso
      Con las sobras
      De un señor.

   Y me digo: el viento brama,
Caiga furioso turbión;
Que al son que cruje de la seca leña,
Libre me duermo sin rencor ni amor.

    Mío es el mundo: como el aire libre,
Otros trabajan porque coma yo;
todos se ablandan si doliente pido
Una limosna por amor de Dios.

   Todos son mis bienhechores,
      Y por todos
A Dios ruego con fervor;
De villanos y señores
Yo recibo los favores
Sin estima y sin amor.
      Ni pregunto
      Quiénes sean,
      Ni me obligo
      A agradecer;
      Que mis rezos
      Si desean,
      Dar limosna
      Es un deber.
      Y es pecado
      La riqueza,
      La pobreza
      Santidad;
      Dios a veces
      Es mendigo,
      Y al avaro
      Da castigo
      Que le niegue
      Caridad.

   Yo soy pobre y se lastiman
Todos al verme plañir,
Sin ver son mías sus riquezas todas,
Que mina inagotable es el pedir.

    Mío es el mundo: como el aire libre,
Otros trabajan porque coma yo;
todos se ablandan si doliente pido
Una limosna por amor de Dios.

   Mal revuelto y andrajoso,
      Entre harapos
Del lujo sátira soy,
Y con mi aspecto asqueroso
Me vengo del poderoso,
Y a donde va tras él voy.

      Y a la hermosa
      Que respira
      Cien perfumes,
      Gala, amor,
      La persigo
      Hasta que mira,
      Y me gozo
      Cuando aspira
      Mi punzante
      Mal olor.
      Y las fiestas
      Y el contento
      Con mi acento
      Turbo yo,
      Y en la bulla
      Y la alegría
      Interrumpen
      La armonía
      Mis harapos
      Y mi voz:

   Mostrando cuán cerca habitan
El gozo y el padecer,
Que no hay placer sin lágrimas, ni pena
Que no transpire en el medio del placer.

    Mío es el mundo: como el aire libre,
Otros trabajan porque coma yo;
todos se ablandan si doliente pido
Una limosna por amor de Dios.

   Y para mí no hay mañana,
      Ni hay ayer;
Olvido el bien como el mal,
Nada me aflige ni afana;
Me es igual para mañana
Un palacio, un hospital.
      Vivo ajeno
      De memorias,
      De cuidados
      libre estoy;
      Busquen otros
      Oro y glorias,
      Yo no pienso
      Sino en hoy.
      Y do quiera
      Vayan leyes,
      Quiten reyes,
      Reyes den;  
      Yo soy pobre,
      Y al mendigo,
      Por el miedo
      Del castigo,
      Todos hacen  
      Siempre bien.

   Y un asilo donde quiera
Y un lecho en el hospital
Siempre hallaré, y un hoyo donde caiga
Mi cuerpo miserable al espirar.

    Mío es el mundo: como el aire libre,
Otros trabajan porque coma yo;
Todos se ablandan, si doliente pido
Una limosna por amor de Dios.

                                  (José de Espronceda en la Biblioteca Virtual Cervantes)


José Luis Perales - Un velero llamado libertad