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"Vivir sin leer es peligroso, porque obliga a conformarse con la vida"
Michel Houellebecq




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lunes, 3 de mayo de 2021

#poesíaalarmada/191

Estepa, Sevilla, 1997


Fernando Botero - Una familia, 1989
Museo Botero - Bogotá



Planes de futuro

Tenemos cuarenta años y un trabajo que odiamos
que nos hace pagar las facturas,
llegar a fin de mes,
tener eso que llaman dignidad
y que se siente igual que la tristeza.

Tenemos un trabajo y un piso en la playa,
pero ante el mar soñamos
un milagro:
nuestra ropa en la arena como entonces
y quedarnos así a la intemperie, uno
enfrente del otro,
con toda la extrañeza de los cuerpos desnudos,
con esta luz precaria,
con un amor que existe y no nos basta.

Tenemos cuarenta años y dos hijos que corren,
que gritan y que lloran
porque la arena está demasiado caliente,
porque nosotros discutimos,
porque no hay nada aquí que nos divierta.

Tenemos casa, hijos y demasiado miedo
a la muerte, a los contratos temporales,
como la gente normal, miedos
de gente feliz, miedos felices,
como este insomnio dulce de los días
antiguos o esta nostalgia común
y rutinaria.

Tenemos cuarenta años y un país que no nos nombra,
no cogemos aviones
porque hemos olvidado
cómo decir te quiero en otras lenguas,
la violencia del viaje,
cómo dormir tranquilos en hoteles lejanos
donde nadie nos llama por las noches.

Tenemos cuarenta años y una vida feliz
feliz sin contratiempos,
una vida segura,
equilibrada.

Pero después del amor, de la rutina,
la propiedad privada y el verano,
la realidad regresa
inconformista.
                                      (De Las niñas siempre dicen la verdad, Hiperión, 2018)



Sílvia Pérez Cruz y Cástor Pérez - Veinte años

martes, 15 de diciembre de 2020

#poesíaalarmada/51



                        VII

    El limonero lánguido suspende 
una pálida rama polvorienta, 
sobre el encanto de la fuente limpia, 
y allá en el fondo sueñan 
los frutos de oro... 
                    Es una tarde clara, 
casi de primavera, 
tibia tarde de marzo
que el hálito de abril cercano lleva; 
y estoy solo, en el patio silencioso, 
buscando una ilusión cándida y vieja: 
alguna sombra sobre el blanco muro, 
algún recuerdo, en el pretil de piedra 
de la fuente dormido, o, en el aire, 
algún vagar de túnica ligera. 
    En el ambiente de la tarde flota 
ese aroma de ausencia, 
que dice al alma luminosa: nunca, 
y al corazón: espera. 
    Ese aroma que evoca los fantasmas
de las fragancias vírgenes y muertas. 
    Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara, 
casi de primavera
tarde sin flores, cuando me traías 
el buen perfume de la hierbabuena, 
y de la buena albahaca, 
que tenía mi madre en sus macetas. 
    Que tú me viste hundir mis manos puras 
en el agua serena, 
para alcanzar los frutos encantados
que hoy en el fondo de la fuente sueñan... 
    Sí, te conozco tarde alegre y clara, 
casi de primavera.
    

domingo, 3 de diciembre de 2023

#lacosapoética/29

(1920 - 2009)

Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 1999


WILLIAM TURNER - Atardecer rojo en el lago, c. 1830
Tate Modern, Londres



AMOR DE TARDE

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.


SÍLVIA PÉREZ CRUZ  &  JAVIER COLINA TRÍO - La tarde

domingo, 23 de mayo de 2021

#poesíasiempre/60

Montevideo, 1932


Joaquín Sorolla - Jardín de la Casa, 1918-1919  
Museo Sorolla (Madrid)




VELOCIDAD CRECIENTE


Hay una

sensación de que los días pasan

a más velocidad y que no hay tiempo

de muchas despedidas.

 

Suena una voz, como de insecto,

por detrás de los días

y detrás de las noches

pequeño picoteo, pero que no se para

cuando quieres ver, los días se desmoronan

como si hubieran sido devorados por dentro.

 

(Las fauces invisibles

dan cada vez más veloces

dentelladas.)




Sílvia Pérez Cruz - El cant dels ocells