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"Vivir sin leer es peligroso, porque obliga a conformarse con la vida"
Michel Houellebecq




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lunes, 27 de julio de 2020

#poesíaenverano/37

Premio Adonáis 1963
Premio Nacional de las Letras Españolas 2004
Premio Nacional de Flamencología 1980



Félix Grande con su esposa, la poetisa Francisca Aguirre

Vivir a cara o cruz

Carezca yo de ti
y al infortunio suceda la desgracia
y a la desgracia el cataclismo
y a todo ello asistiría
con el desinterés de un muerto.

Estés conmigo tú
y por cada brizna de dicha
que pretendan arrebatarnos
avanzarían desde mi corazón
espléndidos ejércitos de odio.

Tú puedes ser la espalda atroz de mi destino
o mi patria de carne.

Félix Grande y Paco de Lucía, en 1991. JULIÁN JAÉN

Donde fuiste feliz alguna vez

Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantado
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.

Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
−el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajeneidad te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.

No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su víctima,
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.

Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño… su dueño… su dueño…



Paco de Lucía & Al Di Meola. Mediterranean Sundance










sábado, 18 de julio de 2020

#poesíaenverano/28


Premio Adonáis 1953
Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1993


Hilando

("La hilandera de espaldas", del cuadro de Velázquez)

Tanta serenidad es ya dolor.
Junto a la luz del aire
la camisa ya es música, y está recién lavada,
aclarada,
bien ceñida al escorzo
risueño y torneado de la espalda,
con su feraz cosecha,
con el amanecer nunca tardío
de la ropa y la obra. Este es el campo
del milagro: helo aquí,
en el alba del brazo,
en el destello de estas manos, tan acariciadoras
devanando la lana:
el hilo y el ovillo,
y la nuca sin miedo, cantando su viveza,
y el pelo muy castaño
tan bien trenzado,
con su moño y su cinta;
y la falda segura; sin pliegues, color jugo de acacia.

Con la velocidad del cielo ido,
con el taller, con
el ritmo de las mareas de las calles,
está aquí, sin mentira,
con un amor tan mudo y con retorno,
con su celebración y con su servidumbre.


Velázquez. Las hilanderas. Museo del Prado

Clávame con tus ojos esa nube

Clávame con tus ojos esa nube
y esta esperanza de hombre que me queda.
¿Por dónde yo si estaba en la alameda
de tus ojos mintiendo cuando estuve?

Disciplina de todo lo que sube.
De lo que mira y ve, mientras se enreda
su triste agilidad, como en la rueda
de tus campos del cielo que no anduve.

Y es por seguir cegueras sin mancilla
por lo que tanta bruma nos separa
y hace del resplandor su maravilla,

su clavel mudo. ¡Y qué ajenos al daño
después, cuando tus ojos son la clara
locura de no verme siempre extraño!


Ajeno

Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y curo del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y, por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Día largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave.
Entrará. Y nunca habitará su casa.


Paco de Lucía. Entre dos aguas

martes, 24 de noviembre de 2020

#poesíaalarmada/30


                                    Nocturnos 
                                        4  
¿Quién pasará mientras duermo,
por mi jardín? A mi alma
llegan en rayos de luna
voces henchidas de lágrimas
 
Muchas noches he mirado
desde el balcón, y las ramas
se han movido y por la fuente
he visto quimeras blancas.
 
Y he bajado silencioso…
y por las finas acacias 
he oído una risa, un nombre
lleno de amor y nostalgia.
 
Y después, calma, silencio,
estrellas, brisa, fragancias…
la luna pálida y triste
dejando luz en el agua…
     
                                        5
Alguna noche que he ido
solo al jardín, por los árboles
he visto un hombre enlutado
que no deja de mirarme.
 
Me sonríe y, lentamente,
no sé cómo, va acercándose,
y sus ojos quietos tienen
un brillo extraño que atrae.
 
He huido, y desde mi cuarto, 
a través de los cristales,
lo he visto subido a un árbol 
y sin dejar de mirarme.
 
                                        6
Mi alma ha dejado su cuerpo
con las rosas, y callada
se ha perdido en los jardines
bajo la luna de lágrimas.
 
Quiso mi alma el secreto
de la arboleda fantástica;
llega… el secreto se ha ido
a otra arboleda lejana.
 
Y ya, sola entre la noche,
llena de desesperanza,
se entrega a todo, y es luna
y es árbol y sombra y agua.
 
Y se muere con la luna
entre luz divina y blanca
y con el árbol suspira
con sus hojas sin fragancia,
 
y se deslíe en la sombra,
y solloza con el agua,
y, alma de todo el jardín,
sufre con toda mi alma.
 
Si alguien encuentra mi cuerpo
entre las rosas mañana
dirá quizás que me he muerto
a mi pobre enamorada.

domingo, 8 de febrero de 2026

#lacosapoética/138

PAUL VERLAINE

(1844 - 1896)


Puente de Angorrilla. Arcos de la Frontera (Cádiz)
La Gaceta de Cádiz, 7-2-2026



LLORA EN MI CORAZÓN
                                    Llueve suavemente sobre la ciudad
                                    (Arthur Rimbaud)

Llora en mi corazón
como llueve sobre la ciudad;
¿qué es esta languidez 
que penetra  mi corazón?

¡Oh, rumor dulce de la lluvia
en la tierra y en los tejados!
Para un corazón que se aburre
¡oh, el canto de la lluvia!

Llora sin motivo 
en este corazón que se desanima.
¿No hay traición?
Ese duelo es sin motivo.

¡Es  la peor pena
no saber por qué,
sin amor y sin odio,
tiene mi corazón tanta pena!

                    (De Romanzas sin palabras, 1874)



IL PLEURE DANS MON COEUR

                                                    Il pleut doucement sur la ville
                                  (Arthur Rimbaud)

Il pleure dans mon coeur
Comme il pleut sur la ville ;
Quelle est cette langueur
Qui pénètre mon coeur ?

Ô bruit doux de la pluie
Par terre et sur les toits !
Pour un coeur qui s’ennuie,
Ô le chant de la pluie !

Il pleure sans raison
Dans ce coeur qui s’écoeure.
Quoi ! nulle trahison ?…
Ce deuil est sans raison.

C’est bien la pire peine
De ne savoir pourquoi
Sans amour et sans haine
Mon coeur a tant de peine !

                                                Romances sans paroles (1874)


Barcelona Guitar Trio & Dance - Entre dos Aguas (Homenaje a Paco de Lucía )








sábado, 15 de marzo de 2025

#lacosapoética/110

JUAN ANTONIO GONZÁLEZ FUENTES
Santander, 1964


CHEMA MADOZ - Exposición antológica (hasta el 16-3-25)
Naves de Gamazo, Santander


HAIKUS


Brotan las ramas
en otra primavera.
Son su memoria.


Detrás del árbol,
un incendio en el cielo.
Canta la alondra.


Dobla la esquina
con su música el viento.
Tiemblan las hojas.


La luz rendida
entra en lo vivido
y alza su vuelo.

                        De FUFAS FUGACES, Raúl Reyes Ediciones, 2024


PACO DE LUCÍA - Entre dos aguas (1976)